5 Consejos simples para ayudarte a tener una conversación real con un adolescente: Una guía rápida para llegar más allá de “bien” y “lo que sea”, de la psicóloga infantil Shelja Sen.

Con frecuencia, los padres hablan de lo difícil que es hablar con adolescentes, de cómo sus hijos no les dicen nada ni los escuchan. Tomemos un escenario típico: Quieres hablar con tu hijo adolescente sobre su comportamiento “irresponsable” (tal vez jugar muchos juegos, no hacer su tarea o descuidar sus deberes). Tu acercamiento es preguntarle, “¿podemos hablar?” Él mira hacia arriba y dice, “Aquí vamos otra vez”. Conforme empiezas con “necesitas ser más responsable”, él está ahí sentado, escurrido, blanqueando los ojos con una mirada que solo puede ser descrita como “lo que sea”. Mira furtivamente el reloj. Al ver su respuesta, pierdes la calma y gritas: “¡Sabes que queremos lo mejor para ti y ni siquiera te importa! ¿O sí?” Él responde, “No realmente” y pronto el intercambio se ha convertido en voces alzadas y portazos. Ambos se sienten furiosos, impotentes y confundidos. Se supone que hablar funciona, ¿cierto? Excepto que con frecuencia esto no ocurre.

Comunicarse con adolescentes es una habilidad que todos podemos afinar. Después de ser madre y trabajar con niños como psicóloga durante más de 25 años, he aprendido que hay cinco estrategias esenciales que pueden hacer una gran diferencia en la construcción de una conexión más fuerte.

 

  1. Evita la palabra “hablemos”

Parece la forma más natural de iniciar una conversación. Pero cuando le decimos “Hablemos” a nuestros adolescentes, suenan alarmas en sus cerebros y se cierran las persianas haciendo casi imposible que ocurra una conversación significativa. En vez de eso quédate con ellos de una manera no exigente o amenazante antes de decir cualquier cosa. A veces, tomo un libro y me siento en una silla en el cuarto de mi hija. Invariablemente, ella es la que empieza una conversación. Busca tu ventana de conversación, podría ser mientras los llevas a la casa de sus amigos, trabajas en la cocina o cepillas al perro.

  1. Pregunta; no ordenes

En nuestro afán por ayudarlos, constantemente le estamos diciendo a nuestros adolescentes cómo deben hablar, actuar y comportarse. En cambio, es mucho más importante para nosotros preguntarles. En lugar de decir, “Necesitas estudiar, estoy viendo que no estás estudiando en absoluto”, puede ser más efectivo preguntar, “¿Cómo va la preparación de tus exámenes?” Cuando le dices a los adolescentes qué hacer, usualmente reaccionan con rechazo. Sin embargo, cuando preguntas – de forma calmada y curiosa- les envías el mensaje de que los respetas a ellos y a su habilidad de tomar decisiones, y de que honras su agencia personal.

  1. Responde desde el corazón

Esta puede ser difícil – por ejemplo, digamos que tu adolescente comenta que no está listo para su examen y le preocupa reprobar. Tu reacción inmediata puede ser enfadarte y regañarlo con un “te dije que necesitabas estudiar más”. Sin embargo, lo que necesita de ti es empatía. En vez de eso, di algo como, “Esto no es fácil para ti, ¿verdad?” Cuando empatizamos con el corazón, ellos no se sentirán culpados, avergonzados o juzgados, lo que los hace más propensos a abrirse a nosotros.

 

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4. Cuando no estés de acuerdo, sigue el enfoque de tú-yo-nosotros.

En todas las relaciones familiares hay conflictos. Enséñeles a sus hijos el arte sutil de la colaboración siguiendo estos pasos juntos:

  • Te escucho y entiendo tu perspectiva (aunque no esté de acuerdo con ella)
  • Yo comparto mi perspectiva como padre (aunque usted no esté de acuerdo)
  • Entonces nosotros arreglaremos esto juntos.

Por ejemplo, digamos que te preocupa el uso excesivo de computadores, teléfonos o dispositivos electrónicos de tu hijo. Está bien, estás más que preocupado; estás enfadado. Pero en lugar de darle un sermón, empieza preguntando: “¿Podemos hablar de lo que está pasando aquí?” Luego escúchalo y trata de dejar ir cualquier idea o juicio preconcebido. Demuéstrale que lo respetas dándole la oportunidad -sin interrupciones ni interposiciones- de explicarse. Después de que haya dicho su parte, explícale tu punto de vista. ¿Por qué te molesta su comportamiento? ¿Qué impacto crees que tienen sus acciones? Haz esto tan calmadamente como sea posible, sin dejar que tus emociones tomen el control. Por último, los dos deberían, juntos, negociar una solución: el qué, el cuándo y el cuánto.

5. Discúlpate cuando te equivoques

Todos los padres cometemos errores con nuestros hijos, especialmente con los adolescentes, ya que son expertos en presionar nuestros puntos débiles. Cuando decimos algo de lo que nos arrepentimos, lo mejor que podemos hacer es disculparnos de inmediato con un simple “Perdón por haberme equivocado, ¿qué puedo hacer para mejorarlo?” Los adolescentes pueden ser muy indulgentes cuando eres francos con ellos.

Shelja Sen (18 de enero de 2018). We Humans. 5 simple tips to help you have a real conversation with a teen: A quick guide to get beyond “Fine” and “Whatever,” from child psychologist Shelja Sen. Recuperado y traducido de https://ideas.ted.com/5-simple-tips-to-help-you-have-a-real-conversation-with-a-teen/

 

Nicolás Rodriguez – Psicólogo

 

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