Tipos
- Enuresis primaria
- Enuresis secundaria
Componente emocional
Muchas veces la enuresis secundaria, como aprendimos anteriormente, puede estar relacionada con reacciones emocionales negativas a observar el propio cuerpo, miedos específicos, repugnancia, enfado, asco, inseguridad, ansiedad, vergüenza, rechazo, odio, frustración, entre otros.
Es importante entonces validar, identificar y organizar las emociones por medio de evaluaciones y de entrevista con profesionales de la psicología con los padres y el niño, en donde muy probablemente se realizarán registros y cuestionarios, que medirán la conducta de orinar, su frecuencia, el número de noches mojadas, el número de micciones durante el día y la noche, la facilidad para despertar, la capacidad funcional de la vejiga y la presencia o no de otros problemas psicológicos. Para poder regístralo el niño debe dormir sin pañales o calzones de plástico.
Durante la entrevista psicológica en resumen, se evaluará la conducta de micción y factores relacionados con el crecimiento del niño. Cuando se trata de una enuresis secundaria, debemos tener en cuenta los posibles factores asociados con el inicio del problema (por ejemplo separación de los padres, muerte de un familiar, inicio o cambio del colegio, nacimiento de hermano, entre otros). Ten en cuenta si el niño controla la micción durante el día y si ha aprendido sobre cuándo ir al baño (llenado de la vejiga, retener la orina y retrasar la micción por un tiempo), y si posee además un adecuado control intestinal. Se evaluarán otros aspectos del desarrollo y qué consecuencias tiene para el niño el hecho de mojar la cama o tener la cama seca.
Ten en cuenta la historia familiar de posible enuresis, como por ejemplo saber si otros miembros de la familia (padres, hermanos), han tenido el mismo problema, conocer las actitudes y expectativas de los padres o adulto responsable respecto a la posible solución de la enuresis con el fin de poder cambiar aquellas ideas erróneas al respecto.
Cuéntale al psicólogo por qué han fracasado otros tratamientos (si se han llevado a cabo), así como los métodos que se han llevado a la práctica para ayudar a tu hij@ a resolver el problema. Por ejemplo: despertarlos para que orinen, limitar la ingestión de líquidos, ponerles pañales o calzones de plástico, entre otros.
Considera otros aspectos psicológicos como el miedo a la oscuridad, a los ruidos o los terrones nocturnos, puesto que éstos pueden aparecer previamente o a la vez que el de la enuresis y estar interfiriendo directamente en el problema.
Ten en cuenta qué tipo de relación existe entre los diferentes miembros de la familia, el tiempo que como padre o cuidador compartes con el niño, así como el grado de concordia entre la familia y así mismo evalúa tú mismo las condiciones de la vivienda respecto si el niño duerme solo o no, si puede acceder desde su cama al interruptor de la luz, si el baño está cerca del dormitorio, entre otros.
La motivación tanto tuya como del niño para resolver el problema, y sobre todo, la actitud del niño ante la enuresis, si se siente avergonzado o triste, si desea de dejar de orinarse o se muestra indiferente, ayudará o no a resolver la problemática.
En la cita con el pediatra se descartará si se trata de una enfermedad física, gracias a la realización de pruebas médicas, determinando la frecuencia con la que ocurre la micción, presencia de infecciones, a través de la exploración física (exploración del abdomen, genitales, columna, sistemas neurológicos del sistema nervioso y otros como peso y talla para su edad); adicionalmente puede realizarse análisis de orina (químico y bacteriológico), y así descartar diagnóstico de enuresis complicada (como una vejiga hiperactiva o anomalías genitales o neuropatía), o asociada a otro diagnóstico específico.
¿Tratamiento farmacológico?
El tratamiento farmacológico ha tenido amplia tradición en la historia del tratamiento de la enuresis. Se han utilizado anteriormente antidepresivos, hormonas, anticolinérgicos, antimuscarínicos, anfetaminas, ansiolíticos y diuréticos. Sin embargo sus efectos secundarios son discutibles y contradictorios.
Los tratamientos mixtos o combinados han demostrado que el método de alarma (que se explicará a continuación), más placebo (una sustancia como agua o azúcar y que el paciente cree que es un medicamento), tiene más éxito que el método de la alarma combinado con un tratamiento farmacológico real.
Tratamientos psicológicos
El tratamiento conductual de la enuresis nocturna se desarrolla a partir de tres procedimientos básicos:
- a) El método de la Alarma
- b) El entrenamiento en Retención Voluntaria
- c) El entrenamiento en Cama Seca
- No culpar al niño. Recordemos que no es su culpa
- Ser honestos con el niño sobre lo que está pasando. Decirle que no es su culpa y que la mayoría de los niños superan la enuresis nocturna
- Ser sensibles a los sentimientos del niño. Si los adultos no ponen mucho énfasis a la enuresis es probable que el niño tampoco lo haga. También recordarle que otros niños se orinan en la cama
- Proteger la cama. Una cubierta de plástico bajo las sábanas protege el colchón del olor
- Dejar que el niño ayude. Pedirle que colabore en el cambio de sábanas y cubiertas mojadas. Esto le enseña responsabilidad. También puede ayudar a que el niño se sienta menos avergonzado si el resto de la familia lo sabe. Sin embargo, si ve esto como un castigo, no es recomendable
- Establecer una norma de no burla en la familia. No dejar que los miembros de la familia, especialmente los hermanos, se burlen del niño. Hacerles saber que no es su culpa
- Tomar las medidas necesarias antes de ir a dormir. Procurar que el niño use el baño y evitar que beba grandes cantidades de líquido antes de ir a dormir
- Intentar despertar al niño para usar el baño de una a dos horas después de acostarse para ayudarle a mantenerse seco durante toda la noche
- Mantener una actitud positiva. Premiar al niño por las noches secas. Ofrecer apoyo y no castigo, para las noches húmedas
- Ser conscientes de los hábitos diarios del niño para orinar y defecar

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