Se entienden las conductas autodestructivas o autolesiones no suicidas como cualquier conducta deliberada que causa destrucción de tejidos corporales como cortes, quemaduras, arañazos o golpes y que no tienen la intención de consumar suicidio. Estas usualmente se presentan en situaciones que provocan un nivel importante de malestar emocional que es experimentado como altamente displacentero, y la persona recurre a este tipo de comportamientos ya que no cuenta con estrategias adaptativas de regulación emocional.

 



 

Se ha encontrado que cuando se presenta el dolor asociado a la lesión el cerebro naturalmente sintetiza endorfinas, que son hormonas que tienen funciones parecidas a los del opiáceo en términos de tener efectos analgésicos y de estimulación de sensaciones placenteras. Por lo tanto, la producción de endorfinas puede influir de manera significativa en la sensación de alivio inmediato que refieren sentir las personas justo después de autolesionarse. Sin embargo, cada vez que se emiten estás conductas se corre el riesgo de causar daños corporales permanentes o incluso llegar hasta la muerte, y además a largo plazo usualmente se presentan sentimientos de culpa, frustración y vergüenza.

En este sentido se plantea que las conductas autodestructivas son ineficaces en tanto reducen la intensidad del malestar emocional de manera momentánea, pero no hay espacio para el reconocimiento, validación, comprensión y expresión emocional, que es lo que permitiría que la persona emita acciones que promuevan un afrontamiento activo y eficaz de los eventos que generan el malestar. Si haces parte del grupo de personas que utilizan la autolesión en momentos de crisis emocional, es sumamente recomendable que solicites apoyo de un especialista en salud mental para que aprendas estrategias de regulación emocional que te permitan gestionar de manera diferente tus emociones.

 

Mientras aprendes estas estrategias, es importante que te comprometas a evitar las conductas autodestructivas y a continuación encontrarás algunas recomendaciones prácticas para esos momentos en los que sientas deseos de autoagredirte. Su objetivo es que entres en contacto con estímulos, eventos o hechos que activen respuestas cognitivas, fisiológicas y emocionales agradables:

  • Distráete: puedes hacer una lista de actividades que usualmente te generan otro tipo de pensamientos y emociones y tenerla a la mano para recurrir a ella fácilmente en estos momentos (escuchar una canción, salir a un sitio específico, ver un programa de televisión). También puedes pensar en cómo puedes ayudar a los demás en ese momento, ofrécete a hacer recados o reemplazar a alguien en alguna tarea. Otra posibilidad es generar sensaciones corporales intensas como sostener un hielo, ducharse con agua muy caliente o fría, escuchar música a un volumen muy alto, hacer ejercicio, etc.
  • Entra en contacto con sensaciones placenteras: esta estrategia consiste en animarse, cuidarse y tratarse bien a través de la estimulación de los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Aquí pueden incluirse actividades como: contemplar una fotografía, un paisaje o una pintura, cocinar, probar sabores nuevos, oler velas aromáticas o aceites florarles, acariciar a una mascota, aplicarse crema, tomar la bebida preferida, etc.
  • Mejora el momento: el objetivo es cambiar respuestas cognitivas y corporales que se están presentando en los momentos de crisis. En las actividades que aquí se incluyen se recurre a la imaginación, a las prácticas de relajación y de mindfulness.
  • Date un tiempo para pensar en los pros y los contras de tolerar el malestar emocional: es importante que te recuerdes las consecuencias que ha tenido en el pasado este tipo de conducta, y qué beneficios obtendrías de utilizar estrategias de regulación diferentes.

 

A modo de conclusión, las conductas autodestructivas son la manera en que ciertas personas han encontrado de reducir emociones “desagradables” intensas, ya que es probable que en el contexto en que crecieron hayan aprendido una serie de juicios negativos frente a lo que se está experimentando a nivel emocional. Por ejemplo, crecieron en un contexto en el que con frecuencia se les decían frases como: “no deberías sentirte así por eso”, “no tiene sentido que te afectes así por eso”, “estás exagerando”, “no es para tanto”, etc., y, en consecuencia, no tuvieron la oportunidad de aprender cómo gestionar aquellas emociones de una manera saludable. Definitivamente autolesionarse no es la única forma de reaccionar ante las emociones y sobre todo no es la más conveniente en tanto no contribuye a que alcances una vida valiosa y satisfactoria. Anímate a relacionarte de otra forma con tus emociones y ten la seguridad que estamos dispuestos a ayudarte en ese proceso.

Referencias

Linehan, M. M. (2003). Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite. Madrid: Paidós.

 

 

Ericka Cañas – Psicologa Clínica  – Psicologa.co – Especialistas en Salud Mental

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