Estamos acostumbrados a entender que cuando establecemos consecuencias en los niños, los tendemos a identificar como consecuencias lógicas, pero en realidad estamos imponiendo castigos, y eso seguramente generara reacciones diferentes en los niños, como lo expresaba Nelsen (2001) se convierte en un castigo disfrazado. Quizás cuando los niños son castigados, pueden experimentar diferentes emociones, en algunos casos puede ser miedo, tristeza, venganza, frustración, por otro lado, podrían sentirse confundidos por no entender la reacción del adulto.

En este texto, el corregir no esta enfocado al castigar, esta inclinado a promover nuevos comportamientos en el niño, que le permitan actuar de una forma distinta, darle múltiples posibilidades.

 

Dentro de los mitos establecidos por los adultos, se puede encontrar que muchos piensan que cuando un niño no cambia su comportamiento después de un castigo, posiblemente es porque el castigo no fue suficiente y se debe generar mayor “terror” en el para que aprenda. Por otro lado, en la mayoría de los casos, se puede observar que, al imponer el castigo, posiblemente el niño deja de hacer X comportamiento por un corto plazo, sin embargo, es relevante identificar que a largo plazo seguramente vuelve que aparezca, por ello se debe tener cuidado con lo que funciona inmediatamente y lo que genera consecuencias a largo plazo, son dos cosas distintas (Nelsen, 2001).

Frente a esto, Nelsen (2001) realiza una diferencia entre consecuencias lógicas y consecuencias naturales, la primera son las más utilizadas en casa y en el ámbito escolar, las dos pueden ser muy útiles en los niños, adicional pueden generar mayor aprendizaje, sin embargo, es importante saberlas utilizar porque se puede caer en el castigo común.

Las consecuencias naturales, hacen referencia a lo que ocurre normalmente después de emitir una acción, sin la intervención o influencia de un adulto, por ejemplo, llueve uno se moja, no duermo siento sueño, sin embargo los adultos y padres suelen aparecen con “cantaletas” “sermones”: “ te dije lo dije”, comentarios que generan vergüenza, frustración, por ello, frente a esto seria importante que el adulto acompañe y muestre empatía frente a la situación, a veces los papás suelen emitir esos castigos o “cantaletas” por sobreproteger a su hijo, sin embargo esto no le permite aprender al niño que existen consecuencias naturales de las cosas que realiza; es importante mencionar que las consecuencias promueven responsabilidad y seguridad en los niños, estas no se deben usar cuando el niño este en peligro.

 



 

  1. ¿Cómo promover esta estrategia?
    • Ser empático con las acciones que hace el niño y direccionar su comportamiento a otras opciones, ejemplo, si el niño se moja por estar jugando, expresarle que entiende que se sienta incomodo de estar mojado, preguntarle ¿qué crees que hubieras podido hacer diferente para que esto no pasara?
    • Promover espacios para que el niño logre aprender que todo lo que hace tiene consecuencias y que el mismo puede remediar esto.
    • Darle autonomía en el momento de la consecuencia.

     

    Las consecuencias lógicas requieren de la intervención de un adulto u otra persona, para estas Nelsen (2001) plantea las cuatro R de las consecuencias:

     

    1. Relación: debe haber relación entre consecuencia y la conducta emitida por el niño, muchas veces las consecuencias se dan en aspectos que no tienen nada de relación con lo que ocurrió.
    2. Respeto: la consecuencia no debe generar emociones como la vergüenza, dolor, debe emitirse de una manera cordial y firme, en algunos casos se emiten consecuencias por ejemplo en público, esto puede hacer sentir al niño mal promover la burla.
    3. Racionalidad: debe ser justa para el niño y el adulto, para ello se puede explicar de una manera muy clara y al lenguaje del niño.
    4. Revelación anticipada: explicarle al niño lo que va a suceder antes de emitir la consecuencia.

     

    Para que se cumpla esta estrategia de las consecuencias lógicas, se debe cumplir con estos 4 puntos.

     

    De acuerdo con lo anterior, encontramos en las consecuencias naturales y lógicas estrategias que permiten orientar más a los niños, sin que haya necesidad de castigar cierto tipo de comportamientos, adicional puede promover mayor seguridad, independencia, manejo de emociones y empatía.  Sin embargo, se debe ser muy cuidadoso en la aplicación de esto porque se puede caer sin querer en estrategias como de castigo.

     

     

 

Referencias

Nelsen, J. (2001). Disciplina positiva. La clave de la disciplina NO es el castigo sino el respeto muto. Ediciones Ruz.

Morales Chainé, Silvia, & Martínez Ruíz, María José, & Nieto, Javier, & Lira Mandujano, Jennifer (2017). Crianza positiva y negativa asociada a los problemas severos de conducta infantil. Salud y drogas, 17(2),137-149.

 

Gabriela Macias  – Psicóloga Clínica – Psicologa.co – Especialistas en Salud Mental

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