Somos animales sociales. Estamos en contacto con nuestro entorno y como seres humanos, utilizamos nuestro lenguaje para transmitir información con el objetivo de alcanzar un determinado fin. Dicho propósito o intención es el elemento fundamental de la comunicación, ya que muchas veces pensamos que el solo hecho de hablar significa comunicar, sin embargo, el lenguaje verbal es solo un elemento más de la comunicación.Creer que conocemos lo que las otras personas piensan y/o sienten tampoco es comunicación. Si por ejemplo mi pareja hace un determinado gesto y yo creo que está molesta, eso no significa que nos estemos comunicando; solo estoy suponiendo que mi pareja está molesta y solo existe comunicación cuando puedo confirmar esa suposición, cuando expreso de forma verbal lo que pienso y siento de forma espontánea, cuando le pregunto a mi pareja si efectivamente está molesta por algo.
Según Caballo (1986), "la conducta socialmente habilidosa es ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas."
Todo lo anterior suena sencillo, sin embargo para algunas personas no lo resulta tanto, incluso en algunas ocasiones, por más que contemos con algunas habilidades de comunicación y por lo tanto de socializar con los demás, podemos cometer algunos errores de comunicación que influyen directamente en la relación con los demás y que, a veces sin querer, afectan el lazo afectivo que tanto trabajo nos ha costado construir.
Según Caballo (1986), "la conducta socialmente habilidosa es ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas."
Todo lo anterior suena sencillo, sin embargo para algunas personas no lo resulta tanto, incluso en algunas ocasiones, por más que contemos con algunas habilidades de comunicación y por lo tanto de socializar con los demás, podemos cometer algunos errores de comunicación que influyen directamente en la relación con los demás y que, a veces sin querer, afectan el lazo afectivo que tanto trabajo nos ha costado construir.

- Ten en cuenta a la hora de expresarte: el contacto visual, una expresión facial adecuada, tus gestos (mover la cabeza y las manos mientras se habla), la postura del cuerpo y el volumen y el tono de la voz
- Expresa tus sentimientos, mirando a la otra persona, diciendo lo que te agrada y lo que te desagrada y expresando cómo te sientes
- Practica una escucha activa, mirando a la persona que habla, asintiendo con la cabeza, haciendo preguntas de clarificación, repitiendo lo que escuchas y espera hasta que la otra persona termine antes de responder
- Sé asertivo, eligiendo el momento apropiado para expresar tus sentimientos, expresa lo que te molesta en términos de la conducta de la otra persona, expresa lo que piensas al respecto y aporta soluciones
- Planifica los mensajes. Conseguir que todos los hechos y puntos estén aclarados con antelación, realizando notas de referencia si la situación lo permite, te ayuda a ahorrar tiempo, produce confianza y puede disminuir la intimidación por parte de los demás
- Sé educado. Enfadarse provoca confusión en uno mismo y hace que los demás vean a un individuo con conducta débil, histérica y con una baja credibilidad. Hay que recordar que se deben tomar en consideración los puntos de vista de los demás y comunicarles que se entiende su punto de vista. Negar o ser testarudo no suele tener efectos positivos a largo plazo. Es mejor guardar la calma y educada, pero firmemente, exponer la opinión propia
- Guardar las disculpas para cuando sean necesarias. No se debe pedir excusas, a menos que sea necesario hacerlo. Si se reservan las disculpas para cuando sean apropiadas, no se disminuirá ni su valor ni el propio, y los demás te tomarán en serio para otros asuntos
- No arrincones a los demás. El hecho de hacer ésto habitualmente provocará cólera y resentimiento, lo cual siempre dificulta las relaciones. Si uno se quiere asegurar la cooperación de los demás, siempre se les debe proporcionar, cuando sea posible, una salida y se deben esbozar las consecuencias constructivas de tal alternativa para los demás y para uno mismo
- Nunca recurras a las amenazas. Si se responde a cualquier injusticia con fuertes amenazas, la credibilidad y la cooperación que se pretenden, desaparecerán. Una afirmación tranquila de los pasos que se está dispuesto a seguir es mucho más eficaz. También si se afirma que se seguirán una serie de pasos, hay que asegurarse de hacerlo, para que así las propias respuestas sean tomadas en serio en el futuro
- Acepta la derrota cuando sea necesario. La aserción comporta comprensión cuando las acciones subsiguientes no son constructivas, aceptando la derrota con dignidad, en buenos términos con el otro. Si se te ve aceptar situaciones cortesmente tras una discusión, la gente te respetará más
- Haz peticiones, siempre mirando a la otra persona, expresa lo que te gustaría que la otra persona hiciera o no hiciera y cuéntale qué cosas o actitudes te harían sentir bien
- Realiza compromisos y negociaciones, mirando a la otra persona, explicando tu punto de vista, escuchando el punto de vista de la otra persona, expresando cómo te sientes y sugiriendo cómo se podría prevenir en el futuro
Juana Cáceres - Psicologa.co - [email protected]

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