El duelo es un proceso normal de adaptación ante una pérdida. Todos los seres vivos lo experimentamos o lo experimentaremos de alguna u otra manera a lo largo de nuestras vidas. Aparte de ser un proceso normal, es un proceso único, personal, caracterizado por una serie de etapas que pueden o no presentarse y que pueden o no darse en un determinado orden.

 

A pesar de que se pueden presentar síntomas de depresión, como la tristeza, es un proceso natural, adaptativo, sano de llevar a cabo, con el fin de continuar nuestra existencia sin la presencia del ser fallecido.

 

Pese a lo anterior, puede suceder que el proceso se complique y experimentar lo que se conoce como un duelo complicado caracterizado por síntomas de depresión grave, ansiedad profunda, dificultad de adaptación a la nueva situación, distrés traumático (o “estrés negativo”), síntomas que pueden durar años y que dependen de múltiples factores, como la relación que se tenía con el ser querido o el tipo de fallecimiento. Cuando se presenta esta situación es recomendable acudir a ayuda profesional.

 

Los duelos no solamente se presentan cuando fallece un ser querido; recordemos que es un proceso adaptativo ante una pérdida, que puede presentarse por el fallecimiento de una persona, una ruptura amorosa, un divorcio, una pérdida material o económica, y también cuando fallece una mascota.

 

 

En la actualidad las mascotas han asumido un papel más protagónico y activo dentro de las vidas de las familias, conceptualizadas como un todo en el que tanto las personas como la mascota asumen reglas preexistentes y crean nuevas normas y rutinas dentro del vínculo y la dinámica familiar. Han pasado de ser animales que viven en el exterior de la casa a animales de compañía, compañeros y amigos de vida, compartiendo dentro del hogar. Es por esta razón que cuando éste fallece, el proceso de duelo puede resultar equiparable al proceso de duelo normal que se vive cuando fallece un humano. Sin embargo, a pesar de que el proceso es parecido, su vivencia no lo es, ya que las actitudes sociales ante la pérdida no son las mismas a las que se enfrenta una persona cuando fallece una ser humano, pues la gente alrededor no lo asume como una pérdida significativa, sino como la muerte de un animal que por ejemplo, puede ser remplazado por otro. Además, algunas personas sienten culpa, por el tipo de relación de dependencia de la mascota hacia su amo y por que en algunos casos, la muerte es secundaria a la eutanasia, percibiéndose como responsables de lo sucedido y no como un proceso de liberación del dolor. Finalmente la ausencia de rituales (oraciones, entierros, encuentros conmemorativos), para despedir a la mascota hacen que el proceso no sea del todo similar al que se vive cuando fallece un humano.

 

Debido al tipo de relación de apego emocional, por los cuidados hacia el animal, la dependencia de éste hacia su dueño y el grado de responsabilidad que implica su tenencia, puede ser comparada con la que se da entre una madre y su hijo pequeño. Por eso, cuando fallece una mascota puede presentarse un duelo de difícil manejo para la persona que lo vive, tal y como cuando se presenta el fallecimiento de un hijo, un “hijo” que no vive tanto como nosotros pero que pertenece a la familia, genera interacciones cercanas, cohabita con nosotros y crea compromiso, similar al que se puede generar con un humano.

 

Si has pasado o estás pasando por una situación parecida es importante que tengas en cuenta que sólo tú sabes y conoces el tipo de relación que tenías con tu mascota y que estás en todo tu derecho de vivir tu duelo personal cómo lo sientas y desees expresar. Recuerda no guardar sentimientos y emociones sólo para ti mismo. Permítete llorar, cuestionar cosas, hacer rituales de despedida para darle el adiós que se merece ese compañero incondicional, como despedirte de él o cremarlo, enterrarlo, llevarle una flor o independiente de cualquier religión, hacer una oración o decirle unas frases de agradecimiento y despedida. Rodéate de tus seres queridos que entienden y te acompañan en esta pérdida, y piensa en las situaciones bonitas y positivas que pudiste vivir con él y que él te regaló gracias a su existencia. Si te gustan los animales, tendrás muchos amigos de esta especie a lo largo de tu vida, que tarde o temprano se irán de tu lado, pero que gracias a ti y a tus cuidados, fueron felices y tuvieron una vida llena de compañía y amor incondicional.

 

El proceso de un duelo normal tiene una duración aproximada de entre 6 meses a 2 años, sin embargo recordemos que cada duelo es único y personal y puede durar un poco menos o un poco más. Pensar en adquirir otra mascota dentro de este lapso de tiempo será tu propia decisión y de cómo te sientas respecto a la pérdida. Siempre es recomendable no asumirlo como el remplazo de la que falleció, porque recuerda que el duelo a parte de ser un proceso normal, es sano llevarlo a cabo y vivirlo. Al adquirir una nueva mascota para “remplazar” el dolor por la pérdida, lo único que va a hacer es empeorar las cosas. Siéntete libre de poder tener un nuevo amigo animal, siempre de forma responsable contigo mismo y también con el animal.

 

 

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La muerte hace parte de la misma vida, como una etapa de conclusión. Los animales a parte de enseñarnos muchas cosas durante su existencia, como a manejar nuestro estrés y a gestionar nuestras emociones, a incrementar nuestra autoestima porque nos ayudan a conocernos más a nosotros mismos, la responsabilidad del cuidado hacia el otro, la importancia de realizar actividad física y el manejo del tiempo libre en general, la empatía, el desarrollo de inteligencia ecológica (cuidado del medio ambiente y protección animal), la sociabilidad, el agradecimiento desinteresado, el afecto incondicional, también nos enseñan a entender la muerte como un proceso natural de todo ser vivo.

Sólo nos queda darles las gracias y recordarlos por siempre.

 

Referencias

Díaz Videla, M. (2015). El miembro no humano de la familia: las mascotas a través del ciclo vital familiar. Revista Ciencia Animal (9): 83-98.

Moreno Alfaro, A. (2015). El Proceso de Duelo tras la Pérdida de una Mascota: Descripción y Variables Relacionadas (Trabajo Fin de Máster, Facultad Ciencias Humanas y Sociales). Universidad de Comillas, Madrid, España.

Rivera Torres, C.M. (s.f.). Manejo del duelo por pérdida de mascotas en jóvenes adultos (Tesis de grado, Departamento de Psicología). Pontifica Universidad Católica de Puerto Rico, Ponce, Puerto Rico.

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