Constantemente el concepto de ansiedad presenta confusión, esto se debe a que muchas veces suele confundirse con otra sensaciones, emociones o manifestaciones físicas del ser humano. Por ello están importante aclarar e identificar realmente desde que posturas se puede definir la ansiedad, Piqueras, Martínez, Ramos, Rivero, García y Oblitas  (2008) hacen referencia a dos posturas desde las cuales se puede entender la ansiedad, una de ellas permite entender a la ansiedad como una emoción que se presenta frente a situaciones estresantes o de peligro; la segunda nos menciona a la ansiedad como reacciones cínicas o síntomas que están dentro de un trastorno psicológico.

 

Desde la primera perspectiva, las emociones aparecen como elementos adaptativos frente a diferentes situaciones, se convierten en la brújula de nuestras acciones; estas están acompañadas de reacciones fisiológicas, de alguna manera estas son las que nos permiten supervivir. Por ejemplo, cuando nos encontramos frente a una situación de peligro, hay una activación neurológica y gracias a esto que se produce en nuestro cuerpo, podemos actuar de tal manera que podamos enfrentar la situación. En la segunda mirada, la ansiedad se convierte en una reacción clínica de esa emoción, es decir incluye sensaciones físicas, cognitivas y comportamentales que pueden afectar de manera significativa la condición de salud de una persona (Piqueras, et al., 2008).

 

 

De acuerdo con la segunda postura, la ansiedad se convierte clínicamente importante cuando hay estas situaciones:

  • Cuando hay un estimulo (situación, objeto, persona) que se presenta sin algún peligro o amenaza y la respuesta es de alerta o de ansiedad prolongada.
  • En los momentos en que las sensaciones de ansiedad son persistentes en el tiempo.
  • Cuando estas sensaciones afectan de manera significativa el rendimiento del individuo en sus área social, laboral y personal.

(Piqueras, et al., 2008).

Como se ha ido mencionando, hay tres aspectos que engloban la ansiedad, aspectos cognitivos (pensamientos), fisiológicos y comportamentales (acciones), estas respuestas se pueden producir por estímulos externos, como situaciones de estrés, pobreza, dinámicas familiares conflictivas, situaciones de acoso escolar, entre otras. También se pueden incluir factores internos, como pensamientos, preocupaciones, creencias, expectativas, los cuales muchas veces el individuo los considera como amenazantes o difíciles de controlar. Adicional a lo anterior, puede haber factores predisponentes como aspectos genéticos que están asociados con la aparición de una ansiedad clínica. De acuerdo con lo anterior, es indispensable mencionar que hay múltiples factores asociados a la aparición de una ansiedad clínica.

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