Inicialmente este tipo de cigarrillos se comercializaron como una alternativa más segura a los cigarrillos convencionales, por lo tanto se vendieron como más seguros, ya que reducían los daños para los fumadores. Sin embargo la estrategia de mercadeo va dirigida a los más jóvenes, incluyendo de esta forma sabores y aromas atractivos como chicle, frutas tropicales, café, entre otros. Estos dispositivos contienen un líquido que sí contiene nicotina (a diferencia de lo que se creía, lo que entonces también puede generar adicción y dependencia), glicerina, saborizantes artificiales, otros compuestos tóxicos y metales, provenientes del calentamiento del líquido e incluso de la batería, que son irritantes, incluso cancerígenos, que evidentemente llegan al sistema respiratorio.
La alerta epidemiológica ha despertado entonces una serie de recomendaciones para identificar de forma oportuna la presencia de casos de enfermedad pulmonar asociada al uso de cigarrillo electrónico, relacionados con la evitación de consumo de este tipo de cigarrillos y del vaping.
El uso de cigarrillos electrónicos se contempla como un factor de riesgo para el uso futuro de cigarrillos en adultos jóvenes. Además, los patrones de uso del cigarrillo electrónico también dependen de otros factores sociodemográficos. La prohibición de los productos de tabaco ha demostrado reducir el riesgo de fumar en los jóvenes, y como tal, se necesitan medidas estrictas de regulación del cigarrillo electrónico para la prevención.
Estos dispositivos carecen de información científica y, por tanto, no se ha demostrado su seguridad, por lo que deben regularse, contar con advertencias sanitarias y prohibir patrocinio, así como tener impuestos especiales y restricciones de consumo.
Sin embargo, en algunos países, como el nuestro, su uso no está aún prohibido y hoy en día el consumo de este tipo de dispositivos ha aumentado considerablemente, incluso equiparándolo al consumo de cannabinoides y al consumo de alcohol, entre los jóvenes.
El uso de cigarrillos electrónicos es muy común en adolescentes y se asocia con mayor riesgo de consumir cigarrillos convencionales en un futuro. Hoy en día se venden en los centros comerciales como si fueran caramelos y los efectos a largo plazo aún no han aparecido, por eso se piensa que no tienen ninguna consecuencia para la salud.
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- Hablar con sus hij@s y/o alumn@s sobre los riesgos que tiene el uso de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes
- Expresar con firmeza la expectativa de que sus hij@s y/o alumn@s no consuman tabaco ni utilicen cigarrillos electrónicos
- Ser un ejemplo positivo al no consumir tabaco ni utilizar cigarrillos electrónicos
- Elaborar, implementar y hacer cumplir políticas antitabaco en las escuelas
- Rechazar los programas para prevenir el consumo de tabaco en los jóvenes que sean patrocinados por la industria tabacalera. Se ha encontrado que estos programas son ineficaces para prevenir el consumo de tabaco en los jóvenes
- Advertir acerca de los riesgos que tiene para los jóvenes el consumo o uso de cualquier tipo de producto de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos.

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