Colombia en un país que se ha venido preparando para lograr un proceso de paz satisfactorio, sin embargo es claro identificar que las consecuencias que el conflicto ha dejado son inmensas, no solo a nivel económico, político y social, si no también en el contexto de salud y específicamente en lo que conlleva a la salud mental; tanto a las personas que han sido victimas directas de esta violencia, como también a los colombianos que viven en una cotidianidad donde el respeto hacia el otro y hacia la diferencia no se ve, dinámicas en donde la violencia urbana prima y las personas aprenden a relacionarse con el otro desde la grosería, la rabia, la impaciencia y el egoísmo. Por ello, al hablar de posconflicto es importante incluir a toda la población colombiana, ya que de cierta manera ha estado influenciada por dinámicas del contexto político, social y cultural que prima este país.

Según la nota descriptiva sobre Trastornos mentales de la OMS (2016), las cifras de estos trastornos siguen aumentando significativamente, generando consecuencias importantes en la salud de las personas y a nivel socioeconómico de todos los países. De acuerdo con esta institución, la depresión es el trastorno mental más frecuente y afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo. Este panorama no se diferencia de lo que ocurre en Colombia, en los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental (2015) indican que uno de cada diez colombianosha tenido algún problema mental, siendo la depresión y la ansiedad los más prevalentes; esta información nos permite entender que la salud mental en Colombia debe ser una temática de prevalencia en la construcción de nuevas políticas públicas e iniciativas que busquen bienestar a nivel físico, social, emocional y psicológico de toda su población.

Por otro lado, según los datos encontrados en esta misma encuesta, frente a información relacionada con la violencia, indica que al estar expuesto a cualquier forma de violencia, se aumenta el riegso de presentar un trastorno mental, como es el estrés postraumático, trastorno depresivo, consumo de sustancias psicoactivas,  ansiedad, entre otros, así mismo hacen énfasis en lo que respecta a la salud mental en relación con el conflicto armado, encontrando un panorama bastante complicado y oscuro frente a la vulneración psicológica de las víctimas y los victimarios, en el cual psíquicamente hay una afectación muy grande que debilita las relaciones interpersonales, elimina la esperanza de vida y hay poca sensibilidad ante el sufrimiento (Encuesta Nacional de Salud Mental, 2015,).

La violencia ha afectado significativamente la salud mental de los colombianos, a esto se le suma las altas cifras de aparición de trastornos mentales en edades tempranas que oscilan entre los 7 y 11 años de edad. Las diferentes manifestaciones de violencia han repercutido en las personas, sus creencias y cultura; se pueden encontrar características distintivas de los colombianos, la aparición de estas estarian relacionadas con la violencia de décadas que vive Colombia; estas son la desconfianza, limitaciones en el reconocimiento del otro y de sus emociones, la agresividad, empatía limitada, incluyendo rasgos depresivos, ansiosos, consumo de sustancias psicoactivas, trastornos afectivos, entre otros.





Existen consecuencias psicosociales de los eventos traumáticos como el conflicto armado, estas se pueden distribuir en tres, la primera hace referencia a la aparición de trastornos psicopatológicos como se ha manifestado anteriormente, la segunda, se crean desordenes sociales que promueven la aparición de más violencia urbana, incluyendo abusos sexuales, delincuencia, violencia intrafamiliar, consumo de sustancias, entre otros; por último, se presenta miedo constante en la poblacion,  miedo a ser nuevamente víctima de una situación de conflicto, por lo tanto esto impide que la persona pueda llevar una vida con normalidad (De la Torre y otros, 2002).

Por otra parte, cuando se habla de salud mental, se hace referencia a un estado de bienestar a nivel físico, emocional, social y psicológico, que le permite a la persona desarrollarse en sus diferentes contextos de una forma óptima; adicional podrá afrontar las dificultades cotidianas de la vida de una manera serena y efectiva; logrará ser una persona productiva y contribuira positivamente a su comunidad, que a su vez posiblemente promoverá nuevas practicas de interacción con el otro, en donde el respeto, el afecto, la solidaridad y la empátia primen sobre otro tipos de violencia como es la violencia. Por lo tanto, es necesario desarrollar estrategias que vinculen la salud mental y que hagan visible la influencia de esta en la convivencia social.

Cabe resaltar que en Colombia ya se han venido construyendo iniciativas para contribuir en la salud mental de los colombianos que han estado expuestos al conflicto armado de manera directa, uno de ellos se llama Salud metal en el postconflicto: abriendo caminos’ que esta acompañado de la estrategia denominada Salud para la Paz; todas estas iniciativas han logrado conformar un equipo interdisciplinario para la atención de victimas, adicional se han realizado múltiples capacitaciones a funcionarios de las comunidades y diferentes actividades que permiten sanar el dolor y generar bienestar en la población.

Sin embargo, como es indiscutible, el conflicto armado ha generado grandes consecuencias en la salud mental de la población, repercusiones que pueden ir traspasando generaciones, por lo tanto, así como ya se han venido construyendo iniciativas de intervención frente a las consecuencias, es importante crear proyectos de prevención, frente a las afectaciones a nivel mental que provoca el conflicto.

 

Referencias:

Encuesta Nacional de Salud Mental  (2015).

De La Torre, Alejandro; Rodríguez, Jorge; Miranda, Claudio T. (2002). La salud mental en situaciones de conflicto armado. Revista Biomédica, 337-346.

Ministerio de Salud y Protección Social (2016). Política de Atención Integral en Salud. “Un sistema de Política Integral al servicio de la gente” Bogotá.

Vanegas Medina y de la Espriella Guerrero (2015). Las acciones de salud mental deben incluir a los individuos, familias y comunidades, no limitadas al campo específico de salud, tales como son los determinantes sociales de la enfermedad.

Gabriela Macias – Psicóloga Clínica – Psicologa.co – Especialistas en Salud Mental

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